Ripios constructivistas: El nuevo reto de Donaldo Aguirre

Por Salvador Espinoza Moncada

Donaldo Aguirre irrumpe una vez más con una plasticidad sorprendente, una redimensión pictórica de su propuesta estética y conceptual, aún con la estela de su “Boceto para una mural que nunca será”, donde se atrevió a un auto análisis transformador y revitalizador, un ejercicio intrépido.

Hoy asistimos nuevamente a una acción artística original, la intervención, un estilo que modifica alguna o varias de las propiedades de un espacio o un objeto, en este caso, con obras hechas de ripios, desechos de materiales escenográficos transformados en esculturas. Estamos frente a una nueva época de Donaldo Aguirre como creador escultórico.

Esta primera exposición “RIPIOS”, es la continuidad de la visión teatral que Aguirre ha incorporado a su obra global, lógica por su desempeño como diseñador de afiches, escenografía y vestuario, ahora con un aporte desde la escultura, hecha de desechos resemantizados, desanclada de los lenguajes tradicionales, enlazando narrativa, técnica y soportes, que dan cuenta de una visión sui géneris de configurar el arte.

En el transcurso del siglo XX y comienzos del XXI, caracterizado por la creciente urbanización de un mundo cada vez más deshumanizado y consumista, el material de desecho se convierte en un elemento recurrente en algunas de las corrientes artísticas más significativas. Tanto los dadaístas y Duchamp, como Miró y Tàpies, incorporaban objetos encontrados en sus obras.

Asimismo, el Pop-Art, el Arte Povera, Fluxus y los Nouveaux Realistas, entre otros, usaban objetos cotidianos y los desechos, aparentemente sin valor, para simbolizar la creciente desvirtualización y cosificación del ser humano.

En la historia reciente de la plástica nicaragüense, le corresponde al Maestro de la escultura Noel Flores, ser el artista que más ha desarrollado con una gran plasticidad de figuras la chatarra soldada, usando ripios o pedazos de varillas, tuercas, tornillos, trozos de láminas, platinas u otros materiales metálicos.

Entre sus más emblemáticas están la escultura en metal La Madre, ubicada en el Centro de Convenciones Olof Palme, la obra Obreras y Obreros ubicada frente al cine González y la escultura en hierro en homenaje a Enrique Gottel y Fabio Carnavalini, pioneros del periodismo independiente y bilingüe, ubicado en la rotonda del periodista.

La técnica de realización en las esculturas de Aguirre, está emparentada con el constructivismo, en su ámbito artístico, movimiento de vanguardia referido al arte y el diseño, con bases en el cubismo, y estéticamente relacionado con la ingeniería y la arquitectura, nacido en Rusia en 1917, fortalecido por la Revolución Bolchevique, que se interesa por la manera en que se organizan los planos y por la expresión del volumen empleando aquellos materiales propios de la industria.

En este caso, Aguirre, respeta las formas geométricas dadas en el sobrante, con el cuidado de incorporar cada trozo de madera uniéndolas en la imperfección de sus cortes que, al final resultan nuevas líneas visuales que se transforman en figuras geometrizantes.

Donaldo Aguirre recurre a sus propios desechos sobrantes de sus escenografías, recicla la basura y le otorga otro significado. Trozos que fueron parte de módulos escenográficos del teatro y la ópera, pasan a ocupar roles protagónicos en esculturas personajes con una narraturgia, término acuñado por el español José Sanchís Sinisterra y que se refiere muy a menudo “a las fértiles fronteras entre narratividad y dramaticidad, que, no es otra cosa que el trasiego entre relato y drama, un mestizaje entre género narrativo y drama, tal y como lo incorpora muy bien Aguirre con sus personajes que deambulan por las calles o los pasillos de algún centro comercial.

En “Concierto”, aprovecha la ondulación espacial de la materia, para deslumbrar con una multiplicidad de instrumentos musicales (arpa, contrabajo, violoncello), al mismo tiempo que desune y descompone las formas como piezas aisladas que, a su vez conforman un solo instrumento con la aplicación de elegantes tonos blancos y negros, esta vez, agregando las cuerdas metálicas.

“Pájaro juguete” no es una realidad por sí sola, sino que se integra y penetra en el espacio, lo recibe por todas partes. Es virtuosa por su sentido colorista, geometría de las formas y sugerencia de ritmo a través de la yuxtaposición de los planos.

Su “Niño voceador”, investiga el dinamismo de las formas y los colores puros para encontrar el equilibrio pictórico idóneo, un elemento subyacente en la obra pictórica de Aguirre que incorpora magistralmente a sus esculturas.

Su cuerpo, envuelto en un collage de periódicos con las noticias de un solo día, develan el argumento dramático de la obra, acentuado de manera minimalista a través del ojo y los pies del niño.

“Angel de palo” es una sublimación de la figura mediante la técnica del Gratagge, usada comúnmente por los surrealistas, en la que la pintura se desprende de la superficie mediante desgarrones o chorreados.

“Mujer y perro” nos remite indiscutiblemente a su recurrente uso del colorismo en su obra sobre lienzos. Sin embargo, hay una demarcación lineal exquisita por el disfrute exagerado de estilización, al simplificar la imagen, reduciéndola a sus componentes esenciales, pero a la vez consigue que la representación sugiera una cierta sensibilidad o capacidad comunicativa, dotándola de un valor poético.

“Escombros” nos traslada a las obras de Vladimir Tatlin (1885 Ucrania – 1953 Moscú), un excelente pintor, diseñador y arquitecto ruso, el más ilustre representante del constructivismo pictórico desde la época en que se formó el movimiento donde estaban otros como Malevich, Rodckenko, Kandinsky y Gan Lissitzky, entre otros, que crearon grandes obras para el conjunto de las artes plásticas y el diseño gráfico dentro del vanguardismo.

“Escombros” es un conjunto escultórico-arquitectónico donde las piezas concuerdan lúdicamente como una armazón que edifica, contradictoria con su nombre. Trozos caídos que emergen luego para ocupar un espacio en superposición ordenada.

Las esculturas de Donaldo Aguirre, más que observarlas, hay que vivenciarlas en grandes áreas, sentirlas e interactuar con ellas como en un gran espacio escénico que mira hacia el futuro.

Autor: FORO NICARAGÜENSE DE CULTURA

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