Paralelismo entre Rubén Darío y Salomón de la Selva

Paralelismo entre Rubén Darío y Salomón de la Selva, libro de ensayos del escritor Chinadegano Nicolás Navas Navas, se presentará este jueves 11 de agosto a las 6:3o pm,en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra,será comentado por los escritores Jorge Eduardo Arellano e Iván Uriarte. Entrada gratis. 

Por José Jirón Terán

Ponga la castidad entre nosotros filo de espada, ponga muro de espinas, ponga abismos de pavor, pero no, Ramí, diferencia de cuna y de linaje. (Primer Ballet: Expresión 26. Salomón de la Selva).

Con estas líneas agradezco la honrosa designación que me hace el ilustre poeta e ingeniero Sr. Nicolás Navas Navas, al solicitarme prologar su espléndida obra: “Paralelismo entre Rubén Darío y Salomón de la Selva”.

 

PORTADAEs fácil comprender que escribir un prólogo sobre este tema, tan de por sí propio para inteligencias de grandes recursos, dignifica al solicitado, tanto más cuanto que éste no es un letrado, sino un ferviente bibliógrafo e incansable buscador de las huellas de Rubén; pues que no es pequeño el honor de su escogencia, la reconocida prosapia del escritor y la magnitud colosal de los dos poetas: Rubén Darío y Salomón de la Selva, quienes son, a través de la aguda visión intelectual del Ing. Navas Navas, vidas que surgen paralelas desde que los designios cósmicos les equidistaron en sus ancestros bíblicos.

Es sorprendente cómo el poeta Navas Navas llegó, viajan- do hacia atrás en el tiempo, a hermanar a esos dos titanes, sobre cuyas espaldas yacen dos inescrutables universos de la poesía.

No hay menor duda de que el escritor de este paralelismo entre Rubén y Salomón, es un hombre impresionante, y de que esta nueva obra que sale al público, llegará como un haz de luz sideral, iluminando corazones e inteligencias ávidas y de que no habrá un solo lector que, impactado por la sorpresa, no conceda su satisfacción de ver a Rubén y a Salomón, diferenciados por sus fechas natales, pero gemelos en sus númenes desde que la humanidad viviera sus primeros tiempos en el amor y la poesía.

El culto lector notará su sutileza y facilidad con que nuestro referido escritor escoge los frutos más dulces de ambos vergeles Rubeniano y Salomónico, poniendo ante nuestros ojos, en imagen ampliada, cómo ellos caminan inseparables por sobre nebulosas y constelaciones.

El poeta- ingeniero Navas Navas, además de encontrar la belleza de la poesía, que es facultad común a los seres extraordinarios, y de la sorprendente fuerza estética de la arquitectura él hace un canto lírico, y es que él ha sido, también, tocado por la magia de Orfeo, “el primer cantor del mundo”.

En la didáctica del volumen se nos da una semblanza, muy atinada, sobre otros grandes que ha tenido la poética nicaragüense, con sus grandezas y debilidades, en ese natural flujo y reflujo a que están sujetas las grandes aguas, inclusive las del talento. Rubén Darío y Salomón de la Selva eran leoneses, sí, pero Rubén Darío nació en Metapa, debido a situaciones circunstanciales.

Veamos lo que dijo Rubén al respecto: “La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ese es el padre”.

Y esa es su madre, agrega Navas Navas… “la que nos vio y ayudó a crecer… por consiguiente, la que nos vio crecer, vivir, la que nos conjuró en la trampa de lo íntimo, la tierra donde nos desarrollamos, esa es nuestra tierra de origen”. Debemos comprender, pues, que esa es la “madre tierra de Rubén, su León, la que un día le significó tanto como Roma o París.

Jamás serán mis letras suficientes y cabales para dar un prólogo a este libro.

Un modesto bibliógrafo no puede entrar en el arcano de quien escribe libros llenos de tanto espíritu y de tanto pensamiento. Sólo puedo decir que este honor que el poeta-ingeniero don Nicolás Navas Navas me ha conferido, vivirá en mi corazón reflejándose en reconocimiento a su gran talento.

Los grandes, aun en su paralelismo saben encontrar sus diferencias, y es allí en donde uno no sabe quien es el más grande, si el grande en sí, Rubén, o el que se postra reverente ante su grandeza, Salomón, cuando dice: “Sólo Darío, Darío únicamente renueva las latinas glorias ecuménicas como nunca la espada: sólo él es augusto.”

Esta obra facilitará a los estudiosos y a la juventud que así lo ansíe, explorar dentro de esas profundidades inmensas del saber. Salomón, poeta enorme, con un helenismo atávico.

Se nota que su poesía se desliza más fácilmente dentro del paisaje de la Hélade que en el castellano, y Rubén… “Sólo él es augusto” indiscutiblemente, infinitamente pagano, igualmente llena de miel su verso cuando revive su pre- sencia en los rituales asistidos por sílfides o walkirias, o en algún aquelarre en adoración al macho cabrío o al maldito Belcebú.

Rubén, todo duda, renegación a lo divino, a veces lanza chispazos de fe, de una fe quebradiza, insegura, que no es su fe, para luego caer en lo que él es, y en lo que él disfruta: ¡pagano! ¡Terror al futuro incierto!

La presente obra lleva al poeta-ingeniero don Nicolás Navas Navas a las alturas de la eminencia. Entre el ya conocido decir acerca de Rubén Darío y de Salomón de la Selva, jamás antes se les conoció en un paralelismo como este que constituye toda la obra, a través del que se logra una didáctica única para comprender, sentir y vivir a esas dos luminarias de nuestras letras.

Por esta obra será fácil acceder al estudio de esas grandes familias de poetas, filósofos griegos, latinos y del mundo que exponen, por sí, la categoría inteligente del ser humano.

José Jirón Terán Dr. Honoris Causa UNAN

Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua

Orden Rubén Darío en el Grado de Comendador

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