LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EMILIO ÁLVAREZ MONTALVÁN

Por Arnulfo Agüero

A sus 95 años de edad, el médico, politólogo y promotor de la ciencia y la cultura Emilio Álvarez Montalván tenía una memoria muy activa, vivía dado a la lectura, escuchar la noticia trasmitida por la prensa escrita, radio y televisión, y sus otras horas redactaba sus artículos sobre temas actuales como el canal interoceánico, o recopilar sus memorias.

Lo visité en su casa y conversamos sobre diversos temas relacionados a su andar por la vida.  Me confesó que tenía pendiente escribir un nuevo libro, que lo llamaría “Los últimos días de Anastasio Somoza Debayle”; y un nuevo ensayo sobre “Los tres grandes errores de la cultura política nicaragüense”.

En su libro de memorias Médico de vocación y aficionado en la política (2013), que presentó el año pasado en Invercasa, reúne en su capítulo X grandes episodios de los años 50 y 60: como la noche en que mataron a Anastasio Somoza García, las turbas nicolosianas, invasión de Olama y Mollejones, entre otros momentos de la historia política y social.

Emilio también ocupó espacio de su carrera de oftalmólogo para escribir sus libros de ciencia e historia como El mensaje de los ojos (1984), Síntesis Crítica del Marxismo (1986), y Cultura Política Nicaragüense (2000).

También se dedicó a promover las artes y la cultura. Fue durante diez años un gran impulsor del Programa de Apoyo a la Cultura Nicaragüense (PACNIC). Dicho proyecto coordinado por su asistente Sandra Báez ha brindado asistencia a seis organizaciones nicaragüenses en la promoción, rescate y validación de las expresiones culturales.

Por sus múltiples labores recibió méritos  en otros países  como  Medalla de Oro de la Sociedad Nicaragüense de Oftalmología; la Orden de Bernardo O´Higgins, de Chile; la Cruz del Sur, de Brasil; el Premio Académico, de Francia; y el Gran Cordón Orden del Tesoro Sagrado, entre otras.

El último reconocimiento se lo entregó la Academia de Ciencias de Nicaragua, ACN, que lo incorporó como su Miembro de Honor. Evento realizado en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra de Hispamer.

De la familia y educación

Álvarez Montalván estuvo casado con Carmen Sara Guerra Molina, con ella procreó seis hijos, que educaron en el extranjero. “Esto fue lo más grande, el haberme casado con una mujer excepcional”, reconoció en una entrevista publicada en abril de este año en La Prensa.

Sobre la educación dijo: “La vida es una aventura incompleta y caprichosa, y la única manera de defenderse es cultivándose, no hay otra, porque la juventud se acaba,  la riqueza se acaba, la salud se acaba, y lo que no se acaba nunca es lo que tenés en el coco”.

De sus antepasados expresó: “Desciendo de Venancio Montalván, mi abuelo materno, un médico que vivía en  una casona de cuatro corredores, tres  traspatios  en León; su madre Juanita, se casó con gran granadino, lo que fue un escándalo por la rivalidad histórica de estos municipios. Me crié en una familia dividida, formada de empresarios, políticos e intelectuales. Esto me llevó a vivir en dos mundos distintos”.

De la muerte de su hijo Carlos Roberto:  “Fui una situación muy trágica porque este muchacho. Estudiaba en Estados Unidos  y venía a Nicaragua a pasar sus vacaciones, y una tarde me llegó a recoger a la oficina en el preciso momento que el general Emiliano Chamorro disparaba un cohete contra el cuartel de la EEBI, y entonces estos chavalos que estaban entrenados para matar salieron en ropa interior disparando, y ellos creyeron que mi hijo estaba conectado y me lo mataron.

Eso me produjo a mí y a mi esposa un impacto que nunca nos recuperamos, porque era un muchacho brillante y cariñoso,  me siento mal cada vez que me acuerdo de eso”.

En la oposición antisomocista

De los opositores de Somoza: “Con Pedro Joaquín Chamorro, Reynaldo Téffel, Arturo Cruz, los hermanos Córdoba Rivas, y otros, fundaron la Unión Nacional de Acción Popular. A la gente no le interesó, y se disolvió cuando recibimos la invitación de unos conspiradores que estaban planeando la llegada de un comando a Nicaragua. La mayoría era de exguardias nacionales que estaban en Costa Rica; al final fuimos descubiertos, y a los militares los apresó Somoza y fusiló”

Del peligro de morir: “Cuando estuve preso empezaron los interrogatorios, una noche el general Gustavo Montiel me interrogaba, y por supuesto yo negaba toda participación. En esos momentos pasó Tacho Somoza, y preguntó “¿qué dice el doctor?”, “pues dice que no recuerda mucho”, respondió Montiel. “Pues decíle que tenemos procedimientos que le van a refrescar la memoria”, agregó.

Me di cuenta que a los compañeros de celda que los interrogaron le ponían pentotal de sodio en las venas (suero de la verdad) para extraer sus confesiones. No me lo pusieron porque mi participación fue muy marginal”.

Del día que asesinaron a Somoza García: “A las doce de la noche me llevaron al Palacio de Tiscapa, y ahí encontré como a quinientas personas que habían recogido. Y los que nos salvó de las torturas, fue que tenía a un asesor técnico recomendó que les pusieran la máquina detectora de mentiras, y saber quiénes eran los sospechosos.

La verdad es, que después del 4 de abril quedé en la lista de las gentes peligrosas. Cuando se tomaron el cuartel de Diriamba me llevaron preso, cuando Olama y Mollejones, igualmente”.

El Canciller

De su paso por la Cancillería de la República: “Obtuve del doctor Arnoldo Alemán mucha libertad para desarrollar una agenda, la primera estaba relacionada a los límites marítimos de Nicaragua en el Golfo Fonseca estableciéndose una frontera de mar. Y la segunda organizar una comisión amplia de asesores de la sociedad civil, y la tercera fue fundar la academia de informática.

Disfruté mucho de la Cancillería, me sentí realizado. Fui como un técnico en este gobierno liberal siendo conservador, acepté porque ambos ya no tienen diferencias ideológicas. Ahora el partido conservador cayó cuando perdió su clientela rural, y sus dirigentes se volvieron comerciantes. Y fue un error craso que el liberalismo se dividiera en el 2006”.

Sus últimos días

Emilio llega a formar parte del Club de los bastones, junto a Enrique Bolaños, Adolfo Calero Portocarrero, Chuno Blandón,  Arturo Cruz Porras, Fernando Zelaya Rojas, Norman Caldera, y otros. “Varios ya se murieron. Por eso he vivido inventando cosas para mantenerme activo”, decía.

Cómo era su vida en sus últimos días: “Una rutina, me levanto a la 7:00 a.m., leo LA PRENSA…  (De eso te quiero hablar: llegue a LA PRENSA de 15 años cuando mi padre Emilio Álvarez Lejarza, era gerente de la empresa (1934-43), y me llevaba en los días de vacaciones al periódico  y me ganaba un córdoba al día. También trabajé en corregir las pruebas cuando las páginas se levantaban con letras de plomo).

Después de leer LA PRENSA, oigo a Radio Corporación, esta tiene Cartas de amor a Nicaragua, amenas e informativas. Y al otro que veo todas las noches es a Carlos Fernando Chamorro; estos son los vehículos que aprovechan los pocos espacios de libertad que existen en Nicaragua.

También veo un programa en la televisión que se llama Cosmos, de National Geographic.

“Los tres errores garrafales”

 “Todo este desastre se debe a esa cultura política con valores obsoletos, personalismos, sectarismo, dependencia externa; esto es producto de la ignorancia y miseria humana.

Hay tres errores garrafales, el primero es creer que los dictadores son unos genios que resolverán la miseria y no; ellos son productos incubados por nosotros mismos que somos desordenados, incumplidos y mentirosos.

El segundo error, es creer que un solo partido puede gobernar; y el tercero es pensar que un megaproyecto del Canal Interoceánico por Nicaragua nos va a convertir de la noche a la mañana en un país próspero.

A mi modo de ver la salida para este país es la producción agropecuaria, y la vocación por el trabajo, ahorro y educación. Estos son los pilares del desarrollo”.

 BREVE BIOGRAFÍA DE EMILIO ÁLVAREZ MONTALVÁN

VIDALUZ MENESES PREMIADA POR INTERNATIONAL LATINO BOOK AWARDS

El libro bilingüe Flame in the air (Flama en el aire), de la  poeta nicaragüense Vidaluz Meneses fue clasificado en la categoría The best poetry bilingual book, (el mejor libro bilingüe de poesía),  por lo que recibió una placa de reconocimiento y broche de honor en la ceremonia de International Latino Book Awards, de Las Vegas.

Este poemario bilingüe, Flame in the air (Flama en el aire), es una compilación de poemas, notas y biografía realizada por María Roof, profesora de Howard University, de Washington, D.C.

“La excelencia académica de María Roof, indudablemente contribuyó a que mi poesía fuera editada y presentada con dignidad”, dijo la poeta con orgullo. Asimismo agradeció la solidaridad de Roof, que destinó recursos de su jubilación para costear la participación de Meneses en el evento.

 

Este premio, destacó la poeta nicaragüense, ha sido anteriormente entregado a escritoras como Gioconda Belli, Isabel Allende, la Magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Sonia Sotomayor y al reconocido novelista chicano Rudolfo Anaya.

En este sentido, Flame in the air, viene a sumarse a otras obras bilingües, como la “Antología  de poesía norteamericana” de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal, las de Steve White, y las del británico Pring Mill.

 Su obra está siendo distribuida por Amazon

VIDALUZ MENESES LLAMA EN EL AIRE: POESÍA BILINGÜE EDICIÓN

Vidaluz Meneses proporciona una visión de gran alcance en el proceso poético, y  como ella identifica episodios particulares en la que surgieron poemas específicos, y explica cómo volvió a trabajar esas experiencias y las convirtió en poesía.

 

González recibe el premio de Poesía Ernesto Cardenal

Este año la gala de los Premios Ones Mediterránia, celebrada en Tarragona, ha sido el marco de entrega del premio Hispanoamericano de poesía Ernesto Cardenal, que busca reconocer el compromiso social mediante la poesía.

Este año la gala de los Premios Ones Mediterránia, celebrada en Tarragona, ha sido el marco de entrega del premio Hispanoamericano de poesía Ernesto Cardenal, que busca reconocer el compromiso social mediante la poesía.

Esta ha sido la primera edición del galardón, que convocan conjuntamente Mare Terra Fundació Mediterránia, la Red Internacional de Escritores por la Tierra y la Universidad Veracruzana.

De los 149 trabajos que optaron al premio, este ha recaído en Ángel González Quesada, que bajo el seudónimo de Abraham Zacut ha resultado vencedor del certamen por su obra “Huérfanos todavía”.

El jurado formado por un comité internacional de Escritores, Poetas y Creativos miembros de la RIET ha querido destacar el ritmo sostenido y los recursos poéticos que el autor ha resuelto de un modo sobrio y con una voz madura.

El ganador

 Nacido en Salamanca, es licenciado en Filosofía, dramaturgo, narrador, guionista, actor y director del grupo de teatro ETÓN. Posee alguno de los más prestigiosos premios de poesía y prosa.

 El premio Ernesto Cardenal fue entregado por Jesús Cisneros, Director de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza Mesoamérica, patrón de Mare Terra Fundación Mediterránia y delegat en Iberoamérica y por Francisco Zapater, Consejero de Relaciones Ciudadanas y Universidad del Ayuntamiento de Tarragona al poeta, que agradeció la convocatoria de este premio destacando que se reconozca a la poesía, la literatura y el arte como un medio para crear un mundo más humano y para combatir el peor sentimiento que a su juicio existe: la indiferencia.

Fuente/Red de Escritores por la Tierra

CONTAGIAR LA PASIÓN POR LA LECTURA

leo

 

 “Muchos niños y jóvenes no leen libros porque no saben leer bien. No saben leer bien porque no leen libros”. (Paradoja de Bamberger).

Por Henry A. Petrie

         No es lo mío dictar técnicas de lecturas ni llenar las cabezas con terminologías importadas, de esas que ahuyentan y desaniman; siempre trato de compartir inquietudes de escritor comprometido con el desarrollo sociocultural de Nicaragua, reflexiones de un promotor de la lectura y de la literatura nacional, cuyas experiencias las ha desarrollado desde un pequeño colectivo de poetas enamorados y apasionados por estos temas, por las acciones que desarrolla en escuelas de primaria y colegios de secundaria del país.

Siempre trato de conversar, en todo caso, exponer con la mayor claridad que me sea posible algún tema, qué más acerca de la lectura.

Los beneficios de la lectura que muchos ya reconocen

Para que nos guste, así como en la vida, debemos acudir a los temas más afines, a las historias que más nos atraiga, convencido de que a través del uso del libro, de su lectura, mejoraremos en muchos aspectos de la vida, nos permitirá conocer, saber y por supuesto, escribir y expresarnos mejor. Estar enterados de lo que pasa en el mundo, lo que se visiona.

Nos da competencia para bien comentar y tener un mejor vocabulario. Entender a la sociedad y sabernos comunicar. La ortografía y la gramática se mejoran sustancialmente. Hacemos mejor uso del lenguaje y la escritura. Nos desarrolla la imaginación y la creatividad.

Aporta mayor capacidad de reflexión, desenvoltura y seguridad ante los demás (auto estima), permite que el lector pueda desarrollarse mejor en cualquier ámbito: académico, profesional o social.  La lectura nos distrae. Nos ayuda a un mejor desarrollo emocional. Cuando leemos no estamos solos. Y en el caso de los estudiantes, beneficia el rendimiento escolar al concebir el estudio y la investigación como parte de un mismo proceso educativo.

En la conversación nos damos cuenta cuando estamos frente a una persona lectora, su educación, desenvolvimiento, la calidad de su discurso lo denotan. Alguien que lee tiene de qué hablar, sus perspectivas son más amplias, su capacidad de análisis y comentario son más ricos, más profundos. A mayor conocimiento e información mayor poder personal. La seguridad en sí mismo se fortalece.

La lectura, indefectiblemente, conduce al crecimiento personal.

Ahora hablemos de la aventura, del viaje

Invito a que descubramos el placer en la lectura. Nada de obligación ni castigo. Nada de complejidades que solo sirven para ahuyentar. El hábito ha de venir mediante el gozo que nos proporcione; la disciplina se asienta mediante la utilidad que le vayamos encontrando, al constatar el gozo y el crecimiento que nos procura.

En mi experiencia como lector, el reto surge con la curiosidad, la intriga, cuando la necesidad de indagación se planta –más allá de lo literalmente expresado en el libro–, se trata de ir tras algo: datos, tesis, historias, secretos históricos, hallazgos, dramas humanos, tramas vitales y cotidianas. La vida.

La lectura placentera es un viaje, una aventura, que para ser pasajero solo se requiere abordar y estar atentos a las incidencias del viaje, gozando de las compañías de personajes que se van apareciendo en las historias que leemos, degustando cada episodio.

Desde pequeño me ha llamado la atención la existencia toda, el Cosmos, la danza de constelaciones y los universos de los cuales somos parte; el Tiempo y el Espacio siempre me llevaron a grandes interrogantes. De ahí que descubriera libros interesantes, en cuyas historias he navegado cada vez que regreso a ellas, como por ejemplo:

La máquina del tiempo, de H. G. Wells. Me ha fascinado, pero también me ha despertado infinitud de inquietudes ese viaje al futuro remoto, donde yo me he ubicado como un viajero del tiempo. Y sigo preguntándome, ¿hasta cuándo la especie humana sabrá ubicar su responsabilidad en el devenir de este planeta?

En los primeros años de mi juventud, me fascinó Julio Verne, sus20,000 Leguas de viaje submarinoLa isla misteriosa (el capitán Nemo reaparece en esta novela, protagonista de la anterior citada), La vuelta al mundo en 80 días y Viaje al centro de la Tierra. En las novelas de Verne uno se encuentra con la aventura, lo desconocido.

Siempre me ha hechizado el poder de sus visiones, hasta dónde la ficción ha forjado la realidad o hasta dónde la realidad es una eterna búsqueda, esa chispa que desde nuestro interior se proyecta en visión, idea, hasta evolucionar en una articulación de sucesos mentales que llamamos ficción.

A través de la lectura conocemos mundos maravillosos, grandes viajes y vidas inteligentes…

Empujado por mi propia forma de ser, indagador y cuestionador, con cierta mentalidad científica y espíritu reflexivo, fui en busca de respuestas desde temprano, que no precisamente las he encontrado todas; las preguntas se multiplican, así los caminos que transito, hasta el entendimiento siempre relativo de la vida, tal como un transitar constante, un eterno viaje que solo requiere abordaje.

A través de la lectura imagino, y también creo. Indago y subvierto; me recreo y aprendo; las inquietudes que me siembran los libros evolucionan en búsquedas; el espíritu crece cada vez, en proyección infinita de saber y placer.

Hacia una mentalidad indagatoria y un espíritu reflexivo

He tratado de ir más allá de lo que las palabras escritas dicen, de la trama de las historias narradas. Siempre he tratado de decodificar símbolos, signos, enigmas… Al leer se aprende a decodificar; decodificar implica indagación, escudriñamiento. Nos apasionamos por encontrar supuestas verdades, desatar nudos, encontrar pistas que nos lleven a hechos o escenarios claves.

Entonces, en este proceso también nos vamos ubicando como creadores, porque vamos construyendo y des-construyendo, porque nos vamos intrigando y comprometiendo con la historia que leemos, es lo dinámico del proceso. Esa es la riqueza y lo mental exponencial, porque el desarrollo de la imaginación e interpretaciones va más allá del texto, trasladándose a nuestra cotidianidad, a nuestras vidas y experiencias.

Cuando realmente nos sumergimos en la lectura de un libro, de una determinada historia (novela, cuento), por muy ficción que sea, no dejará de tocarnos, de interrogarnos o sugerir, al margen de nuestras concepciones, creencias y estilos de vida.

En lo personal, la lectura constituye un desafío, un viaje que abordo con entusiasmo y expectativas. Me apasiona. Las rutas son múltiples y cada una hay que vivirla con cierta intensidad.

Demos y proyectemos el ejemplo, la acción

En mi labor promotora de la lectura, jamás he ido tras una determinada técnica de lectura. No las desdeño, pero no las creo indispensables. De lo que se trata es que las personas se entusiasmen, se enamoren y apasionen por la lectura. Y esto no es cuestión de técnica, sino de espíritu, de voluntad. Entonces, para adquirir hábito lector, lo primero y último es ponerse a leer. No importa el soporte o formato del libro o texto: libro físico (tradicional), libro electrónico, etc.

La propuesta es simple: “contagiar” la pasión por la lectura. Para contagiar debo ser el primer apasionado. No se transmite disfrute, placer, si no lo experimentamos. Y sintamos placer a nuestro ritmo, a la manera de cada quien, no se trata de una carrera de cien metros planos ni hacer de la habilidad lectora una absurda medición de palabras por minutos.

Más que convencido estoy que a medida que vayamos desarrollando la habilidad lectora, hasta convertirla en hábito, los ritmos en la lectura y niveles de comprensión se incrementarán. El lector mismo acumulará experiencias y se irá indagando de lo que requiera para su placer.

Lo importante es que uno adquiera el hábito de leer.

Nos preguntamos: ¿Cuáles son los problemas de hábito de lectura que tenemos en Nicaragua? ¿Por qué los estudiantes casi no están leyendo? ¡Cómo se van a formar lectores en escuelas y colegios si nuestros docentes no están leyendo! Y si no se lee no se promoverá la lectura. No se estimula aquello que uno no ejerce.

Y para estimular hay que comentar, y nadie comentará lo que no conoce, lo que no ha leído. ¿Qué ejemplo dará a los docentes un director que no lee? ¿Qué ejemplo dará a sus alumnos un docente que no lee? ¿Qué ejempló lector darán padre y madre que no leen?

Pero lo más triste –lo afirmo con pleno conocimiento de causa–, en Nicaragua existen funcionarios de gobierno, y aún más grave, en el Ministerio de Educación, que son alérgicos a la lectura.

Y es más, entre estos últimos, un segmento importante en cantidad y por nomenclatura, nos ha afirmado que leer NO es su responsabilidad educativa o docente. ¿Entendemos, entonces, la gravedad del problema y el peso descomunal del desafío? Pero más pimienta al caldo, la educación superior no escapa a esta tragedia. Y luego, andan preocupados por la baja calidad de la educación en este país.

Sí, hemos llegado al colmo de estar produciendo técnicos y profesionales indiferentes a la lectura. Otra sería la suerte de este país, si nuestros políticos abrazaran con pasión la cultura y la lectura. Y observemos que Nicaragua pronto estará celebrando el centenario del fallecimiento de Rubén Darío (1867-1916), de quienes todos nos ufanamos en tanto el príncipe de las letras castellanas.

Olvidamos que Darío, por encima de todas sus glorias celebradas, está la de haber sido un lector extraordinario. Jamás hubiera llegado a la cúspide de la literatura universal sin su pasión lectora. Cada vez que nos llenemos la boca hablando acerca de Rubén Darío, deberíamos cuestionarnos qué tan lectores o lectoras somos, como para reafirmar eso de que Nicaragua es la cuna de grandes poetas. Ya comienza a ser trágico para este país, quedarnos con magistrales conferencias y estudios de unos cuantos, declamaciones altisonantes de sus poemas emblemáticos, con una población que desestima la lectura.

Para promoverla, para contagiar esta pasión, necesitamos dar y proyectar ejemplo lector. Leer y leer; comentar y comentar. La lectura, siendo una actividad individual, debe explayarse como fenómeno social público con efecto multiplicador. Solo así brillará la inteligencia y la cultura nicaragüense, dignificándose a sí misma y enalteciendo a nuestras luminarias.

Docentes y catedráticos indiferentes a la lectura no nos hacen bien en este propósito; los necesitamos con una buena formación lectora y con un espíritu reflexivo y crítico, a grado tal de promover una educación liberadora de conciencias, sin dogmas, credos particulares ni fanatismos. Necesitamos una educación que sea encuentro de las ideas, las culturas y visiones de la vida inteligente que representamos, donde la imaginación y la creatividad sean consustanciales al desarrollo y al crecimiento humano, en plenitud de libertades.

Los procesos educativos no solo deben estar en las aulas de clases o recintos universitarios, sino en la actitud personal, en el compromiso de forjarse una cultura personal como responsabilidad propia, a través del estudio y la investigación, a través de la lectura. De ahí, entonces, que maestros y maestras deberán obrar con el ejemplo. Si hablamos de lectura, tendremos que leer, saber encontrarle el gusto, el placer. No se encuentra lo que no se busca.

A partir de hoy, hacia adelante, un docente que no lea debe considerarse incompleto y en deuda con su vocación. La lectura constante es actualización de todos los días.

Más que preocupaciones, banderas de lucha

Me preocupa que se hable de libertad, cultura, desarrollo económico y de democracia sin preocuparse ni ocuparse en la formación lectora. Leer es ejercer libertad, crecer con pensamiento crítico a través de la reflexión y el comentario, el análisis. Un sistema educativo jamás podrá rendir frutos en términos de calidad si no es capaz de producir verdaderos lectores, si no es capaz de articularse con la comunidad y la familia en función de este reto.

Si nos ponemos en serio en la tarea, debemos reconocer, en primer lugar, que no habrá ningún plan lector exitoso sin maestros lectores, sin líderes educativos lectores, sin autoridades nacionales lectoras. ¿Queremos o no un país culto, inteligente, con buen sentido estético? ¿Cómo apuntar a un desarrollo integral

sin un buen sistema educativo formador de lectores y por ende, de la personalidad básica de nuestra niñez y juventud?

 Necesitamos “contagiar” la pasión por la lectura.

 

Managua, 6 de junio del 2014.