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Invitamos al I Festival de Poesía Emergente

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El sábado 23 de septiembre el lobby del Teatro Nacional Rubén Darío será la sede del I Festival de Poesía Emergente dirigido a promover y difundir poesía de jóvenes emergentes para contribuir al desarrollo de la creación literaria de Nicaragua.

Esta actividad es abierta al público y tendrá una duración desde las 09:00am a las 06:00pm de la tarde. De acuerdo a su programa al menos un total de 47 poetas nicaraguenses daran lectura de sus mas recientes escritos con una duración de 8 minutos cada uno.

El evento ha sido señalado por sus organizadores como una actividad de libre expresión y llevado a cabo en el marco de la celebración de las fiestas patrias.

Entre las instituciones que apoyan este I festival de Poesía Emergente se destacan el Teatro Nacional Ruben Darío, el Movimiento Cultural Leonel Rugama, Bajo Relieve y el Foro Nicaragüense de Cultura.

De igual manera distintos artistas nicaragüenses promueven la actividad en apoyo a la promoción de la poesía juvenil.

perro

la chancla

sumba

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La Muralla: de Ligia Urroz

Por Cairo Amador

Esta novela versa sobre la vida en un pequeño y empobrecido pueblo de México. La vida cotidiana de sus habitantes, en especial de su personaje principal Maria Charbel SOLORIO SANCHEZ.
“Nacida una tarde gélida de diciembre y que desde entonces estuvo marcada para el Norte” todos tenían ese vaso comunicante, parientes que se habían querido trasladar al norte y no pudieron, otros rechazados por las autoridades migratorias, otros ultrajados en viaje, otros simplemente ya no son de este mundo.
Todos ELLOS SUJETOS A FUERZA CENTRIPETA DE ATRACCION FATAL PARA MUCHOS DE MIGRAR AL PAIS DEL SUEÑO AMERICANO. Este es su gran tema…
Si bien es cierto que la lectura tiene múltiples aristas, aquí convergen muchas de ellas en señalar esta obra, como llamada a perdurar, la vejez de lo nuevo (Goytisolo) se reitera en el tiempo sin que sus palabras marchiten, al contrario pesa más su presencia cuando la realidad supera a la ficción.
Igual que el viejo Don Porfirio cuando expresó; Pobre México tan largo del Dios y tan cerca del diablo.
Al final esta es una descripción de una relación de vecinos distantes (Alan Riding). Acentuado su mensaje con el actual presidente de Estados Unidos.
Coincido con los muchos comentarios que ha suscitado esta obra en el sentido que esto no comenzó en el desierto.
Como la misma autora reconoce, ella fue migrante de Nicaragua a México. De clase media si se quiere, con algunos recursos familiares como en alguna manera fui yo también, pero migrantes al fin. Migrantes en olas como suelen darse estos fenómenos.
Esta novela, vibra, vive y es la hija del sol (literal, en pleno desierto), atrapadas por las estrellas que casi en cada capítulo sintetiza su contenido.
Su literatura es dinámica, su narrativa sensible, expresada con sus actores que tienen su propia personalidad.
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La vida apacible del pueblo, con su hostal, su partera y su competencia, un señor que cuando joven estudio un año de medicina.
El oficio de jimadoras, desconocido por quienes toman ese tequila sin saber ni su proceso y menos sus costos sociales, era una de las fuentes de trabajo importantes.
Una señora que llega al pueblo casi como el gitano de García Márquez, sin saber de dónde surgió. Lleva con ellas yerbas y perfumes y recetario practico: Guayaba para la diarrea; Guaco para el dolor de costilla; Romero con guaro para la impotencia; Romero sin guaro, pero con agua para el dolor de cabeza… (Me queda en el aire el efecto del guaro); Valeriana para el insomnio; Albahaca para el aliento etc.
Todo desarrollándose junto a una maravilla de paisaje que convive con una cotidianidad en un ambiente de calma que enciende a diario la actividad laboral… En una situación de plena armonía. Un macondo colombiano, un galope nicaragüense, con todos los Buendía y Panchos del caso.
Como toda buena novela, no falta el romance con su apogeo y resplandor, en este caso entre Martin Martínez (que en el desarrollo de la novela será un aspirante al cielo en la tierra).
Con Topacio, hija de doña Matilde dueña del hostal… Un romance que parece trabajado en arcilla en forma de jarra donde hasta el agua se siente más fresca…
Como dice Ligia “Si eres joven, enamorarse hasta la médula solo toma tan solo una mirada” de ahí a aventurarse a la geografía del cuerpo, solo falta una chispa expresada en oportunidad, momento ideal para robarle las palabras al día…
…Apreciar cómo se derrite el tiempo, cual cuadro de Dalí, en un reloj que no tiene horas como diría Huidabro…
En fin, en palabras de nuestro CMR. “Como toca un ciego el sueño que lo deslumbra en su afán de luz y visión” y luego añade “besar lo pasajero en la cambiante eternidad de lo fugaz”.
Muestra claramente su versatilidad al conducirnos ya en el capítulo once (que es su número) en la experiencia de uno de los miles de ejemplos de esta clase, que ya de tan corrientes no son noticias importantes…
Un coyote esta vez jefeado por el Cejudo, Subalterno de Batracio, hijo de Justino, que a su vez fue asesinado por el Güero, por hacerle competencia desleal en el mercado del tráfico humano.
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Factura que le paso Batracio, hijo de Justino en una de esas venganzas que cuentan con su propio cementerio. Aquí se relata el intento frustrado de Felipe de llegar al otro lado junto con decenas más…
Ya no atravesando el desierto sino como describe Ligia “comprimido en la parte inferior de un contenedor de metal que enlata vidas humanas” el viaje iba a durar poco menos de dos horas, al excederse con amplitud ese tiempo, Felipe quiso mover su pierna y no pudo, la angustia de no moverse se unía a la sed sin agua, ni liquido de tomar…
…Sin posibilidad de acción alguna, mirando a sus compañeros de viaje en igual o peores condiciones, quejidos que se incrementaban en función desproporcionada con el tiempo, en temperaturas mayores a los 50 grados Celcius, para al final quedar silente en la eternidad.
…Esa descripción nos permite adentrarnos en la ansiedad del personaje, de los otros que lo acompañaban, de la escritora, del lector y posiblemente de la misma audiencia que nos está escuchando… todo un infierno en la tierra.
A propósito de estrellas me recuerda la novela de A.J Cronin, Las estrellas miran hacia abajo, incluso llevada al cine, trata sobre conflicto social dentro del mayor de los imperios ya en decadencia, (Inglaterra) como dice Cronin.
Vio luz en pantallas en 1939 el mismo año que se estrenó “Lo que el viento se llevó” de Mitchell Margaret.
Sobre un romance en plena guerra civil (1860-65) con grandes movimientos migratorios internos. Y que en este caso señalaba la consolidación de un imperio nuevo.
Distinto, con nuevo léxico, pero tan depredador como los anteriores (solo basta recordar la Invasión a México) para no meternos en otras discusiones, después de todo como decía Scarleth O´Hará “Mañana es otro Día”.
Uno de los grandes y en lo social, pernicioso efecto de las migraciones que esta expresado en la novela, es el dilema, el drama familiar que motiva la migración, drama entre quedarse y estancarse, por falta de oportunidades, con un presente precario y un mañana todavía peor, porque el hoy es un presente continuo vestido de desesperanza.
O partir en busca de mejores horizontes, cuyo resultado siempre es la familia fraccionada cuando no dividida. Sus efectos sobre la Familia, se redefine a partir de la partición, cada uno pendiente del futuro del otro para terminar en diversos fines.
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Exitosos la Tere y su marido, trágico Felipe y la misma María, padre e hija; encuentro temporales con visitas esporádicas, Juan que llega y se devuelve. Al final la familia ya no es lo que antes era (parafraseando a Neruda)
La vida de los migrantes signada por sueños truncados, espíritus errantes en busca permanente de lo no hallado.
Como dice Ligia “Esperando encontrar en noches de luna camino que los acerquen a lo que nunca han visto; al país de los sueños, del que sí me va ir bien”. Seguirán buscando…Buscando…Seguirán Buscando”
Los que si acarician la tosca piel del sueño americano, vendido como la mayor utopía, regresan en busca de sí mismos, de sus raíces, en busca de la auto-estima que se les niega, a pesar de que con el concurso de su trabajo ayudaron a crear muchísima riquezas para otros…
Lo peor como esboza acertadamente Ligia en su novela es que de regreso y ya legales (con capacidad de votar, votaron en gran parte por quien no los acepta, agregado mío) miran a sus connacionales con el lente de la distancia y el desdén.
Otras minorías como la afro-americana, parte de ella cometió igual error, que se vio peor al haber tenido antes al primer presidente de ascendencia afro-americana, contraste singular por decir lo menos.
Más en concreto el presidente del norte que en notorio racismo pretende erigir una muralla que además debería ser según imperiales deseos pagada por el propio México.
En donde las autoridades que vigilaran esa muralla en palabras de Ligia “serán policías que tienen sangre del sur y vida del norte”
Todo un coctel de antinomias que empujan y encuentran su síntesis en una migración, en una dialéctica del desencuentro entre el lugar de destino que no los acepta y el lugar de origen que no puede cobijarlos.
Ligia, y concuerdo con ella, en que la “muralla será gris por supuesto, de esos grises fríos, tristes, de cripta”…
Cabe agregar los elogios del presidente de Estados Unidos a otras murallas como la del estado de Israel contra los palestinos, como la de Hungría contra los migrantes del medio oriente.
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Magistralmente maneja las contradicciones individuales y colectivas, sus aspiraciones y limitaciones, visión de grupo social y explicación en prosa del mecanismo de reproducción de pobreza inter-generacional…
En el devenir de su cotidianidad nutriendo entuertos que se mezclan entre reivindicaciones sociales, resignación propalada por el padre cachondo en la iglesia del pueblo, frustraciones, limitaciones, promesas incumplidas por los políticos.
Con María se cierra el círculo, con quien se inició esta novela, luego de mucho cavilar y de mayores objeciones por parte de su madre en la flor de su juventud decide partir.
No lo hará hacinada en camiones de carga como lo hizo Felipe sino que atravesara el desierto a pie, es decir, en medio de sus grandes calores del día y los fríos de la noche.
Se pierde, se queda sin agua, el calor la hacina, se desmaya y todavía consciente mira la marabunta de hormigas que la invaden incluyéndola en todas sus cavidades, hasta que alcanza su último respiro.
Las estrellas ya no miran hacia abajo, esquivan su mirar para esconder su llanto.

El Autor es Presidente del Foro Nicaragüense de Cultura

La Muralla: de Ligia Urroz

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Ligia Urroz es una nicaragüense de raíz, víctima del exilio ocasionado por las circunstancias políticas que acontecieron en Nicaragua en 1979. Radicada en México desde entonces ha escrito a la fecha tres novelas y una seria de cuentos entre los cuales se destacan los temas migratorios, problemas de mujeres y sobre la historia del exdictador nicaragüense Anastasio Somoza.

Su vinculación con la literatura inició luego de culminar estudios relacionados a la Economía y las Finanzas y de ahí el desarrollo de su pasión por el Arte, la Literatura, el Cine y la música.

Su libro La Muralla la trae de regreso al país donde nació el cual será presentado el viernes 01 de septiembre del año en curso en la Galería del Centro Cultural PAC de Hispamer en horas de la tarde.

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Considerada como una mujer apasionada que persigue y busca lo que la mueve escribió La Muralla en 2008, una historia que ha sido señalada como profética a raíz de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y es porque precisamente se refiere al histórico muro que divide la frontera mexicana con la de Estados Unidos.

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Según el libro “…El muro se construye para evitar cruces ilegales y salvaguardar la soberanía y la seguridad de los ciudadanos de primera clase que viven en el norte en comparación a los ciudadanos de segunda clase que viven en el sur…

… La historia comienza y acaba en el desierto. Comienza con una vida que se extingue, se rodea de otras vidas que se pierden, y termina en una pérdida que son muchas a la vez. En medio, siempre el desierto, y en torno al desierto una muralla que quiere levantarse…”

http://ligiaurroz.mx/

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Ripios constructivistas: El nuevo reto de Donaldo Aguirre

Por Salvador Espinoza Moncada

Donaldo Aguirre irrumpe una vez más con una plasticidad sorprendente, una redimensión pictórica de su propuesta estética y conceptual, aún con la estela de su “Boceto para una mural que nunca será”, donde se atrevió a un auto análisis transformador y revitalizador, un ejercicio intrépido.

Hoy asistimos nuevamente a una acción artística original, la intervención, un estilo que modifica alguna o varias de las propiedades de un espacio o un objeto, en este caso, con obras hechas de ripios, desechos de materiales escenográficos transformados en esculturas. Estamos frente a una nueva época de Donaldo Aguirre como creador escultórico.

Esta primera exposición “RIPIOS”, es la continuidad de la visión teatral que Aguirre ha incorporado a su obra global, lógica por su desempeño como diseñador de afiches, escenografía y vestuario, ahora con un aporte desde la escultura, hecha de desechos resemantizados, desanclada de los lenguajes tradicionales, enlazando narrativa, técnica y soportes, que dan cuenta de una visión sui géneris de configurar el arte.

En el transcurso del siglo XX y comienzos del XXI, caracterizado por la creciente urbanización de un mundo cada vez más deshumanizado y consumista, el material de desecho se convierte en un elemento recurrente en algunas de las corrientes artísticas más significativas. Tanto los dadaístas y Duchamp, como Miró y Tàpies, incorporaban objetos encontrados en sus obras.

Asimismo, el Pop-Art, el Arte Povera, Fluxus y los Nouveaux Realistas, entre otros, usaban objetos cotidianos y los desechos, aparentemente sin valor, para simbolizar la creciente desvirtualización y cosificación del ser humano.

En la historia reciente de la plástica nicaragüense, le corresponde al Maestro de la escultura Noel Flores, ser el artista que más ha desarrollado con una gran plasticidad de figuras la chatarra soldada, usando ripios o pedazos de varillas, tuercas, tornillos, trozos de láminas, platinas u otros materiales metálicos.

Entre sus más emblemáticas están la escultura en metal La Madre, ubicada en el Centro de Convenciones Olof Palme, la obra Obreras y Obreros ubicada frente al cine González y la escultura en hierro en homenaje a Enrique Gottel y Fabio Carnavalini, pioneros del periodismo independiente y bilingüe, ubicado en la rotonda del periodista.

La técnica de realización en las esculturas de Aguirre, está emparentada con el constructivismo, en su ámbito artístico, movimiento de vanguardia referido al arte y el diseño, con bases en el cubismo, y estéticamente relacionado con la ingeniería y la arquitectura, nacido en Rusia en 1917, fortalecido por la Revolución Bolchevique, que se interesa por la manera en que se organizan los planos y por la expresión del volumen empleando aquellos materiales propios de la industria.

En este caso, Aguirre, respeta las formas geométricas dadas en el sobrante, con el cuidado de incorporar cada trozo de madera uniéndolas en la imperfección de sus cortes que, al final resultan nuevas líneas visuales que se transforman en figuras geometrizantes.

Donaldo Aguirre recurre a sus propios desechos sobrantes de sus escenografías, recicla la basura y le otorga otro significado. Trozos que fueron parte de módulos escenográficos del teatro y la ópera, pasan a ocupar roles protagónicos en esculturas personajes con una narraturgia, término acuñado por el español José Sanchís Sinisterra y que se refiere muy a menudo “a las fértiles fronteras entre narratividad y dramaticidad, que, no es otra cosa que el trasiego entre relato y drama, un mestizaje entre género narrativo y drama, tal y como lo incorpora muy bien Aguirre con sus personajes que deambulan por las calles o los pasillos de algún centro comercial.

En “Concierto”, aprovecha la ondulación espacial de la materia, para deslumbrar con una multiplicidad de instrumentos musicales (arpa, contrabajo, violoncello), al mismo tiempo que desune y descompone las formas como piezas aisladas que, a su vez conforman un solo instrumento con la aplicación de elegantes tonos blancos y negros, esta vez, agregando las cuerdas metálicas.

“Pájaro juguete” no es una realidad por sí sola, sino que se integra y penetra en el espacio, lo recibe por todas partes. Es virtuosa por su sentido colorista, geometría de las formas y sugerencia de ritmo a través de la yuxtaposición de los planos.

Su “Niño voceador”, investiga el dinamismo de las formas y los colores puros para encontrar el equilibrio pictórico idóneo, un elemento subyacente en la obra pictórica de Aguirre que incorpora magistralmente a sus esculturas.

Su cuerpo, envuelto en un collage de periódicos con las noticias de un solo día, develan el argumento dramático de la obra, acentuado de manera minimalista a través del ojo y los pies del niño.

“Angel de palo” es una sublimación de la figura mediante la técnica del Gratagge, usada comúnmente por los surrealistas, en la que la pintura se desprende de la superficie mediante desgarrones o chorreados.

“Mujer y perro” nos remite indiscutiblemente a su recurrente uso del colorismo en su obra sobre lienzos. Sin embargo, hay una demarcación lineal exquisita por el disfrute exagerado de estilización, al simplificar la imagen, reduciéndola a sus componentes esenciales, pero a la vez consigue que la representación sugiera una cierta sensibilidad o capacidad comunicativa, dotándola de un valor poético.

“Escombros” nos traslada a las obras de Vladimir Tatlin (1885 Ucrania – 1953 Moscú), un excelente pintor, diseñador y arquitecto ruso, el más ilustre representante del constructivismo pictórico desde la época en que se formó el movimiento donde estaban otros como Malevich, Rodckenko, Kandinsky y Gan Lissitzky, entre otros, que crearon grandes obras para el conjunto de las artes plásticas y el diseño gráfico dentro del vanguardismo.

“Escombros” es un conjunto escultórico-arquitectónico donde las piezas concuerdan lúdicamente como una armazón que edifica, contradictoria con su nombre. Trozos caídos que emergen luego para ocupar un espacio en superposición ordenada.

Las esculturas de Donaldo Aguirre, más que observarlas, hay que vivenciarlas en grandes áreas, sentirlas e interactuar con ellas como en un gran espacio escénico que mira hacia el futuro.